En el campo de la ciencia, existe un delicado asunto relacionado con la experimentación que se le puede dar al ser humano. Este delicado tema tiene que ver con la ética profesional con la que un científico decide trabajar con sus conocimientos. Y es en el campo de la genética humana donde mayor inquietud existe.
¿Por qué? Casi siempre cuando se habla de la manipulación genética del ser humano y la experimentación científica, se suele pensar en ese panorama crudo donde alguien realiza ensayos a la manera tenebrosa del científico que dio vida a Frankestein. Sí, en perspectiva ese es el máximo riesgo y la pesadilla más agonizante a la que se podría enfrentar el destino de la ciencia.
Por eso es que existen tantas legislaciones a nivel mundial que prohíben que la ciencia comience a experimentar con la genética humana a diestra y siniestra. Sin embargo, en Japón se levantó recientemente una prohibición al respecto, que le permitiría al biólogo Hiromitsu Nakauchi experimentar con la genética humana y los animales.
El inicio de una nueva etapa en la investigación científica
Este biólogo científico, quien trabaja en cooperación con la Universidad de Tokio y la Universidad de Stanford, tiene ahora luz verde para trabajar con células madres. El proyecto hacia el cual se dirige esta investigación científica tiene que ver con el desarrollo de órganos humanos. Animales como ovejas o cerdos pasarían a convertirse en el lugar de gestación de dichos órganos.
En el momento este investigador y su equipo de trabajo tiene en mente trabajar de manera lenta pero segura en este tipo de proyecto. Y es que aparte de querer trabajar en ello y tener permiso para hacerlo, los investigadores deberán tener el respaldo de la opinión pública, para que así sea más factible que el proyecto sea un éxito.
De lograrse una total confianza entre la comprensión pública y el éxito de este proyecto, la humanidad entraría en una fase muy importante en lo referente a la donación y creación de órganos. Nakauchi coloca en perspectiva que nada más en los Estados Unidos, existen cerca de 116.000 pacientes a la espera de obtener trasplantes de órganos.
No es algo que se logrará de un día para otro
Aunque claro, llegar a producir órganos de manera masiva y con características perfectas para que sean funcionales para otras personas, no es algo que se logrará de un día para otro. Para lograr que un órgano como un corazón sea eficiente en una persona, se necesita estudiar a fondo su desarrollo y la funcionalidad que tendrá tras haber sido elaborado en animales.
Pero al menos, el que Japón haya levantado la prohibición significa un paso adelante para que se pueda ensayar en la creación de órganos perfectos. Ensayar, esa es la palabra clave. Una palabra que rima a la perfección con el concepto de experimentación y con el proyecto de poder generar órganos de manera científica.
El asunto de fondo es que se cuestiona el modo en que la genética de un animal como un cerdo o una oveja se convierta en el hogar para la gestación de los órganos humanos. Es por lo pronto el escenario más adecuado para dicha experimentación. Porque sería aún más descabellado que se decidiera experimentar en la gestión de dichos órganos en el mismo cuerpo del ser humano.
Los resultados serían distintos si se ensayara en el cuerpo del ser humano
En dicho caso incluso se podrían obtener mejores resultados, debido a la compatibilidad cromosómica que existe. Pero ya en ese caso, se podría considerar que el campo de la ciencia está a años luz de tener una aprobación legislativa para aprobar dicha experimentación. Colócalo en perspectiva: ¿te prestarías para que tu cuerpo fuese lugar de desarrollo para órganos de otras personas?
Por lo pronto, el equipo de investigación de Nakauchi empezará a ensayar con células madres en embriones de ratas y ratones. Estas especies ya han sido manipuladas genéticamente para la creación de páncreas. De manera que se espera que una vez inyectadas las células madre, los roedores comiencen a desarrollar un tipo de páncreas humano.
El seguimiento que se les realizaría a estas ratas y ratones se prolongaría a un tiempo de dos años. En caso de ser un éxito, el siguiente paso sería experimentar en animales como los cerdos. Así que aun pasara bastante tiempo antes de que se pueda “industrializar” la creación de órganos para trasplantes.
Nakauchi y su equipo de investigación afirma renunciar si….
En palabras del científico, existe una posibilidad que los ratones mutados genéticamente comiencen a desarrollar un tipo de cerebro idéntico al ser humano. La gestación del páncreas podría impactar en el sistema nervioso de los animales, reconfigurando su cerebro.
Si el 30% de las ratas y ratones adquieren dicha condición, suspenderán el trabajo. No hace falta explicar en perspectiva lo que significaría una generación de ratas mutantes, dotadas con un cerebro con pensamiento autónomo y critico como el del ser humano.
Esta decisión de abandonar el proyecto no solo se realizaría por ética profesional, sino también en obediencia en las normativas impuestas por el gobierno frente a esta investigación.

