Se predice apocalipsis del internet por tormentas solares que afectan cableado submarino

No es cosa nueva que veamos en los titulares advertencias sobre tormentas solares que podrían irrumpir en el servicio de telefonía móvil, aunque pocos son los que han podido experimentar este fenómeno.

Es debido a esto que realmente tenemos muy subestimado el poder que tiene  el gran celeste sobre nuestro delicado campo magnético, y básicamente el problema radica en que, hasta la fecha, no tenemos idea de la magnitud que pueden alcanzar estas tormentas y los daños que puedan causar si fuese especialmente intenso.

Y no se trata de supuestos, de hecho, la humanidad ya ha sufrido una fuerte tormenta solar en 1859 que fue bautizado como «Tormenta de Carrington» en honor al astrónomo que atestiguó y documentó, Richard Carrington.

Gracias a los datos obtenidos, desde aquella época el ser  humano fue capaz de encontrar una relación directa entre una fuerte actividad solar y las alteraciones que puede sufrir nuestro planeta en cuestiones geomagnéticas.

El evento fue tan intenso que causó auroras boreales en el Ecuador, hay registros de que fueron vistas principalmente en Cuba y Hawái. Se dice que en Estados Unidos las personas podían leer sus periódicos durante la noche sin velas, solo con la luz que irradiaban las auroras.

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Eso no es todo, las operadoras de telégrafos norteamericanas empezaron a mal funcionar, lanzando chispas e incluso causando incendios en las máquinas. Quienes tenían una brújula en su momento, vieron cómo las agujas se volvían completamente locas, girando como si de ventiladores se tratasen.

Esto nos hace cuestionarnos, ¿qué pasaría si nuestro planeta fuese impactado por una tormenta similar o peor en una época donde dependemos completamente de los aparatos electrónicos?

¿Cómo afecta las tormentas solares a los aparatos eléctricos?

El Laboratorio Nacional de Clima Espacial (LANCE), ha estudiado la vulnerabilidad de las redes eléctricas en México en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), encontrando que la tecnología actual no es aprueba de tormentas solares, algo que podría causar catástrofes.

Y no solamente se trata de México, las tormentas solares las sufrirá todo el mundo al no ser un evento aislado como un huracán o terremoto. Cuando nuestro campo magnético (que es como nuestro escudo anti tormentas solares) es impactado por esta radiación, lo repele pero no sin sufrir alteraciones, causando una serie de fenómenos físicos a nivel global.

Estos fenómenos físicos impactan directamente a las corrientes eléctricas, especialmente aquellas que se transportan por conductores de extensiones largas como las que encontramos en líneas de alta tensión o gasoductos.

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Otra tormenta solar intensa fue registrada en 1989, que causó apagones que duraron más de una semana debido al colapso de las subestaciones eléctricas como se documentó en Canadá. Varios años más tarde, en 2003, también se registraron estos fenómenos en Finlandia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, China y otros países.

Altamente vulnerable el cableado submarino de internet que podría desconectar a los continentes

Desde luego, preocupa que la humanidad algún día se quede sin internet debido a esta actividad solar, por lo que han tratado de buscar vulnerabilidades en las conexiones terrestres y submarinas.

Según se ha informado, la infraestructura terrestre (de conexión local y regional) afortunadamente no es tan propensa a sufrir daños en caso de una tormenta solar, prácticamente porque está compuesta enteramente de fibra óptica que resulta inmune a fluctuaciones geomagnéticas.

La preocupación se posa en las conexiones submarinas (intercontinentales), las que prácticamente nos conectan con otras partes del mundo y además se encargan de transportar una inmensa cantidad de datos a gran velocidad.

Esto es debido a que, a lo largo de sus cientos de kilómetros de longitud, cuentan con repetidores cada 50 a 150 kilómetros para evitar la pérdida de datos y así mantener la conectividad funcionando, que al ser componentes meramente electrónicos, entran en conflicto con la actividad geomagnética.

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Un colapso de repetidores podría hacer que la información se perdiese en el camino, si bien podríamos estar conectados a nivel local, ya no podríamos tener acceso al internet de otras partes del mundo.

Desafortunadamente aún no se tiene mucha información o soluciones viables ante este inminente fenómeno que podría azotarnos sin previo aviso, especialmente en los cables submarinos que cruzan el Atlántico y el Pacífico que, debido a su latitud, podrían ser los más expuestos.

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