Red de mentiras y trabas: La exportación de plásticos europeos para su reciclado

La contaminación por plásticos ha sido uno de los principales problemas de contaminación en el medio ambiente, y mientras que algunos países se hacen los ciegos a estos temas, nunca pensamos que llegaría a niveles aún más preocupantes.

Quienes más se preocupan por este problema han sido las zonas donde pueden ver con sus propios ojos el desastre que esta contaminación causa a la vida marina, pero ahora esto está por cambiar, porque amenaza con la vida de todo el mundo.

Los microplásticos son pequeños pedazos de plástico que van desde un centímetro, hasta el diámetro de un grano de arena, que ha empezado a colarse dentro de los peces, mariscos y otros productos del mar que son del consumo humano.

El reporte de un caso de una mujer embarazada a la que se le encontraron microplásticos en la placenta, ha sido una de las noticias más sorprendentes de cómo la contaminación podría afectar a la vida en la tierra.

Por ello, las autoridades medioambientales han hecho esfuerzos por reciclar la mayor cantidad de plásticos producidos, pero solo una pequeña cantidad logra pasar por este proceso. En 2018, se estimó que solo el 8.7% de los plásticos pudieron ser reciclados.

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Los países de mayor desarrollo, donde destaca Europa, tienen un alto índice de consumo de plásticos de todo tipo, que irónicamente no tienen disponible centros de reciclado, lo que iba a conllevar a un continente lleno de basura si no tomaban medidas.

La exportación de basura hacia otros países, principalmente el Medio Oriente y Asia, ha sido la solución a todos los problemas, o al menos eso se creía.

Greenpeace descubre lo que realmente sucede con los plásticos importados en Turquía

El equipo de Greenpeace de Reino Unido, han sido los que hicieron todo el trabajo de investigación y seguimiento específicamente en Turquía, cuyas conclusiones fueron publicados recientemente y no son anda agradables.

Resulta que China se ha cansado de ser el basurero de Europa, y aunque el plástico para reciclar ha sido materia prima para satisfacer su demanda de producción de cartón y otros productos de plásticos, se ha dado cuenta que tiene suficiente con los residuos generados por ellos.

Ahora el gobierno chino ha decidido cerrar sus fronteras a buques de residuos para julio del presente año, prohibiendo la importación de algunos materiales que ya no pueden manejar, lo que ha causado un pánico en otros países, pues China representaba uno de los destinos más grandes de Asia.

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Tan solo este 2016, China se hacía responsable del 70% de los desechos de plástico de toda la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, y otros países de mayor desarrollo.

Rumania también se suma a la causa, anunciado que quieren dejar de recibir un buen volumen de residuos provenientes de Europa, donde destaca Alemania, Francia, Italia, entre otros.

Como consecuencia Turquía se ha convertido en una de las alternativas más fiables. Tan solo los desechos del Reino Unido pasaron de enviar 12.000 toneladas de desechos plásticos en 2016, a ser 209.000 toneladas este 2020, todos con destino a Turquía.

A este ritmo, el país del Oriente Medio ha quedado con basura hasta el cuello, lo que causó gran consternación a Greenpeace sobre cómo iba a lidiar con todo lo que se viene, encontrando que Turquía ha roto con el pacto medioambiental por completo.

Bolsas de mandado, envases de plástico y otros desechos más fueron quemadas y vertidas en el ala sur del país.

Nihan Demis es el director del Proyecto de Biodiversidad en el Mediterráneo, iniciativa de Greenpeace, menciona que diariamente llegan a Turquía cerca de 240 camiones llenos de residuos plásticos provenientes de Europa, cifra que ha superado por mucho al país en vías de desarrollo.

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Demis ha mostrado su preocupación por la decisión de China y pide que revoque dicha prohibición, en primer lugar porque esta decisión fue tomada sin consultar a la Asociación Turca de Industriales del Plástico, en pocas palabras, China hizo su movimiento sin siquiera comunicar y tomar en cuenta a los otros países a quienes afectaría. En segundo lugar, critican esta prohibición pondría en grandes aprietos al que ahora será el vertedero de residuos más grande del mundo, atrayéndoles grandes consecuencias a su población, que los obligará a deshacerse ellos mismos de la basura de las formas menos sustentables posibles.

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