Los múltiples obstáculos que no nos permiten superar la crisis de los microchips

Debido a las noticias tan impactantes por la pandemia y otros sucesos que se están ventilando en los medios, ha sido difícil para muchos consumidores enterarse otra terrible crisis que se está viviendo en el mercado de la electrónica.

No es necesario estar estrechamente relacionados con el tema para empezar a notar todas las problemáticas con las que tarde o temprano se encontrará, especialmente cuando llegue el momento de adquirir algún producto que tenga como cerebro un microchip.

Mientras las cosas parecen estar mejorando en el sector salud, las empresas no solamente están luchando por las limitantes de la pandemia, también con la crisis de los microchips que los están poniendo entre la espada y la pared, haciendo todo lo posible por no afectar a sus clientes.

Por ahora, los afectados directos son los negocios, empresas y consumidores que están tratando de conseguir una tarjeta gráfica, por ejemplo, como es el caso de muchos dispositivos electrónicos como computadoras que son necesarias en todos lados, o algunas consolas de las más novedosas.

El sector de los automóviles, los teléfonos inteligentes, tablets, electrodomésticos inteligentes y otros aparatos que necesitan microchips para funcionar, se está viendo bastante limitado al no poder conseguir el necesario cerebro que mueve las computadoras y dispositivos de sus empresas u hogares, pero solo estamos rascando la superficie del problema mayor.

LEER
Xiaomi lanza un cubo de Rubik inteligente

El declive económico de muchas empresas está afectando fuertemente a sus empleados y su localidad (si la empresa es nacional), tal es el caso de fabricantes de automóviles como el norteamericano General Motors o el japonés Toyota, que han tenido que reducir su producción ya que no encuentran los microprocesadores necesarios para su demanda habitual.

Y no solamente se trata de “arrancar de raíz” el problema, pues estamos ante toda una bola de nieve la que la ha provocado, lo que la hace difícil de resolver especialmente de forma inmediata en medio de la crisis sanitaria, factor que también hace impredecible cuándo veamos el fin de la escasez de microchips.

Es cuestión de tiempo para que la población en general comiencen a resentir esta crisis al momento de adquirir un automóvil, un ordenador para el trabajo, un teléfono más funcional, entre otros artefactos que podremos verlas limitadas en stock, esperando a que el problema sea resuelto antes de que los contados dispositivos con microchips integrados no disparen sus precios por las nubes.

La oferta y demanda rompió su delicado equilibrio debido a la pandemia

En marzo del 2020 golpeó duro la pandemia en la mayoría de países en el mundo, algunos antes y otros poco después, causando las interminables cuarentenas, toques de queda y cese de diversas actividades.

LEER
De China a Australia, el largo viaje de un hongo mortal

De pronto y sin verlo venir, ya estábamos todos encerrados en casa sin saber qué hacer y únicamente el internet como medio de supervivencia: Las empresas tuvieron que adaptarse al home office, los negocios locales tuvieron que vender en línea, los comercios internacionales se movieron más que nunca, los estudiantes tuvieron que tomar sus clases en línea, y solo nos podíamos comunicar a través de nuestros dispositivos móviles.

Quienes no se habían animado a tener un ordenador, teléfono inteligente, tablet, una consola de videojuegos, un refrigerador con mayor capacidad, un automóvil para no viajar en colectivos, etc.,  de repente empezaron a comprar en proporciones nunca antes vistas en tan poco tiempo.

Superficialmente uno podría pensar: “las tiendas se ganaron su agosto vendiendo todo”, y así fue, pero estas tiendas, agencias y empresas no se iban a quedar de brazos cruzados cuando su stock y anaqueles quedaran vacíos, contando sus billetes, sino que tenían que volver a surtir todo tan pronto como fuese posible.

Y es aquí cuando los proveedores y fabricantes de estos dispositivos tuvieron que doblar o incluso triplicar su oferta habitual. La fábrica de autos hacía más autos, el de laptops hacía más de estos, al igual que el de los teléfonos y así sucesivamente. Pero entonces, ¿qué hay de los microchips?

LEER
¿Es éste el futuro de los cines convencionales?

La limitada industria de los microchips se las estaba viendo difícil al tener que proveer a todas estas diferentes industrias al mismo tiempo. Empresas como Acer mencionó que tan solo en abril del 2020 su producción aumentó un 40%, una cantidad impresionante si lo pusiéramos en números, algo que no se pudo conseguir a ciencia cierta por el crecimiento tan acelerado y cambiante.

Se estima que el mercado de los ordenadores vieron un aumento del 55%  más de lo que ya de por sí había crecido durante 2020, y esto tan solo en el primer trimestre del 2021.

Las criptomonedas crecieron durante la pandemia, lo que generó más demanda de tarjetas gráficas

Otros dos efectos ocurrieron durante la cuarentena, la primera es el acercamiento obligatorio de la gente a la tecnología y toda una oleada de desempleo. Debido a esto, muchas personas comenzaron a buscar beneficiarse económicamente a través de las tecnologías, y cuando hablamos de economía digital, no podemos no mencionar las criptomonedas.

No solo las criptodivisas más populares aumentaron su valor como el Bitcoin o Ethereum, también tomaron gran fuerza criptomonedas emergentes como el Dogecoin que tuvo sus cinco minutos de fama. Aumentando así la gran cantidad de “minadores” que estaban en búsqueda de obtener el preciado tesoro digital.

LEER
Escasez de contenedores para mandar todo lo que se hace en China

Pero no solo se necesitan los microchips de los procesadores de las computadoras, también se hicieron vitales las GPU o tarjetas de vídeo que también tienen sus propios microchips. Y la demanda fue tal que empezaron a desaparecer en el mercado.

Para estas fechas, es bastante difícil encontrar una buena tarjeta de vídeo incluso para los gamers que lo desean para fines recreativos, y las pocas marcas que aún están en stock han aumentado su precio dramáticamente.

Esto hace además, que ordenadores de escritorio ya armados y portátiles que cuentan con un GPU, también aumenten sus precios incluso si desean estos dispositivos para trabajar o estudiar.

La famosa empresa de gráficos, NVIDIA, al verse entre la espada y la pared con la ausencia de microchips, ha tenido que optar por producir tarjetas gráficas inclinadas a los videojuegos y programas gráficos, y menos funcionales para los mineros de criptomonedas en una estrategia forzada por no colapsar por la sobre demanda.

Empresas tecnológicas hacen “malabares” para poder hacer frente a la crisis

Hasta antes del desequilibrio de la oferta y demanda, las empresas se habían estado durmiendo en sus laureles, dependiendo de un puñado de fabricantes de microchips, algunos de ellos usando la tecnología suficiente para estar dentro de la jugada del mercado.

LEER
¿Qué es la certificación militar MIL STD 810G para móviles?

Solamente aquellas empresas altamente competitivas que necesitaban lanzar modelos de ordenadores, tablets o teléfonos más avanzados en poco tiempo, como TSMC, Intel, GlobalFoundries y Samsumg, son los que hicieron los esfuerzos por tener tecnología de fabricación de la más avanzada.

Sin embargo, a mayor tecnología y sofisticación, también viene menos capacidad de producción a comparación de las manufactureras que venden a granel en menor calidad y potencia. Tan solo la taiwanesa TSMC tiene que suministrarle a los más grandes AMD, NVIDIA, Qualcomm y Apple. Todo sin detener la competencia por llegar a la tecnología de 3 nm.

Viene a brillar también el duro golpe que el gobierno del ex presidente Trump dejó caer sobre China en 2018 con bloqueos comerciales y precios en aranceles insostenibles, que los limitó de la tan necesaria tecnología de fabricantes de microchips estadounidenses, y desde luego, mermando su capacidad de poder producir integrados incluso antes de la pandemia.

Lo peor de todo es que levantar nuevas fábricas de semiconductores tampoco parece una situación viable, pues es un sector que cambia y necesita de tecnología de punta que requiere una altísima inversión que no dará frutos a corto plazo por la lentitud del proceso.

LEER
Zeleros: el hyperloop llega a Europa

Así que ahora estamos en medio de un efecto dominó, donde las manufactureras de microchips no se dan abasto, lo que provoca que sus clientes, el sector tecnológico, se estén devorando unos a otros en una intensa competencia por satisfacer la demanda, y a su vez afectando a los clientes que reciben productos muy costosos o directamente no encuentran ya nada en el mercado.

Ahora, los fabricantes de estos semiconductores también tienen que lidiar con los problemas que tienen con sus clientes, pues cada uno de ellos trata de acaparar la mayor cantidad de lo que su producción permite, causando conflictos que se están tratando de solucionar mediante auditorias.

Hoy, los microchips son el nuevo oro y todo mundo los quiere minar, incluso los millonarios, es decir, aquellas empresas que realmente no lo necesitan en tanta cantidad, posiblemente para tener una reserva si la crisis empeora, que irónicamente, es una práctica que está empeorando la crisis.

General Motors hará rodar su coche eléctrico en la Luna