Estudio revelaría que la descentralización que dio vida al Bitcoin es todo un mito

“La cooperación entre un grupo anónimo protegió al Bitcoin durante las fallas de descentralización”, este es el título traducido al español del estudio más reciente y completo que se ha publicado sobre lo desconocido de los orígenes de la criptomoneda.

Y lo que resaltan las conclusiones este estudio es que la descentralización ni siquiera se consideró algo real en su momento, más bien era una filosofía lo que hizo que funcionó, es decir, un pacto de palabra nada sustancial.

Alyssa Blackburn, científica de datos y coautora de este estudio, mencionó para New York Times que este estudio es el fruto de 6 años de arduo trabajo recolectando y analizando cadenas de bloques del Bitcoin junto con su equipo de científicos provenientes de universidades de todo el mundo.

Fue así como dio con las primeras transacciones realizadas en enero de 2009, donde a partir de sus primeros años, el Bitcoin pudo volverse algo sostenible gracias al compromiso de un grupo de personas que juraron no atacar la red cuando era más vulnerable.

Es decir, no existía un protocolo, sistema o impedimento para que algún miembro del grupo pudiera boicotear o aprovecharse de esta “caja fuerte” sin puerta de seguridad. Fue así como estas personas fielmente creyentes de lo que sería algún día una de las monedas digitales más poderosas del mundo, protegieron a capa y espada este proyecto.

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Se entiende que este grupo ni siquiera conocían sus identidades, todos estaban protegidos por el anonimato y en caso de crear un impedimento para el desarrollo del Bitcoin, este podría hacerlo y ser descubierto, aun así la colaboración entre todos fue formidable, como un pacto irrompible de honor entre caballeros de la era media.

Hasta ahora, se pensaba que los primeros mineros, este grupo que dio vida a la criptomoneda estaba conformada por mil usuarios, pero ahora se encontró que fue un grupo de 64 personas que se desconocían entre sí, que totalmente en el anonimato actuaron a favor del sueño de que el mundo de las transacciones descentralizadas se volviese una realidad.

Impresiona el compromiso por la causa del grupo inicial que pudo haber realizado un ataque fácilmente

Los autores del estudio estiman que existían tantas posibilidades de atacar la red con solo pulsar un botón especialmente por la cantidad tan pequeña de mineros con la que se inició, y donde un pequeño grupo de 5 usuarios pudo haber sido suficiente para dominar la red y poder atacar hasta un 51% de la red.

De hecho, el ataque que es capaz de controlar el 50% de la  potencia de cálculo de la red es algo ya muy documentado, pues se trata de una de las debilidades más temidas del Bitcoin, capaz de darle el control total, excluir e incluso modificar todo el orden de las transacciones.

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Es por eso que la fuerza y beneficios de la descentralización que prometían y con la que se vendieron las criptomonedas, al menos durante estos primeros años era más una promesa que una realidad bien fundamentada.

En cualquier momento pudo haber surgido ese grupo de cinco mineros y empezar a atacar de tantas maneras posibles:

  • Revirtiendo las transacciones enviadas, duplicando las realizadas y afectando las monedas que compartían un historial con dicha transacción invertida.
  • Invertir confirmaciones para cualquier transacción realizada en una cadena de bloques.
  • Bloquear parcial o totalmente que las transacciones pudieran ser confirmadas
  • Impedir que los demás miembros del grupo de mineros puedan extraer de bloques validados.

Y de hecho, el estudio confirma que alrededor de octubre de 2010, se registraron cinco oportunidades de seis horas cada uno donde cualquier miembro  con suficiente potencia de cómputo sobre la red (aquellos que pudieron tener un GPU para minar) pudo haber perpetrado el ataque tranquilamente y sin nada que lo detuviera.

Al darse cuenta de esto, los autores del estudio admitieron haber estado sorprendidos de cómo el grupo inicial de mineros optaron por la cooperación, siendo prácticamente los gobernadores y los agentes centralizadores de las transacciones.

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Así que por algunos años el blockchain del Bitcoin no era nada diferente a un banco común y corriente, con un titiritero tirando de las cuerdas y teniendo el control total del dinero de las personas, al menos hasta que finalmente se volvió un sistema sólido.

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