Este vino trae una casa de pájaros de regalo

Los vinos y los licores suelen distinguirse los unos a los otros por diferentes factores como su preparación, su añejamiento, su distintivo olor y sabor, e incluso su historia que la precede.

Pero pocas pueden compararse con el vino Tyto Alba que tiene su propio sello distintivo en el empaque en la que viene su delicioso vino.

A comparación de las típicas cajas de cartón decorado, este vino viene en una caja de madera, que de hecho es una casa para aves.

Y no se trata precisamente de un truco publicitario aprovechando la mascota del vino que es un búho, pues de hecho esta casita para aves es totalmente funcional y está lista para colocarse en lo más alto de un árbol.

La caja de madera está hecha para resistir las inclemencias de la naturaleza, además ya viene con un agujero de acceso para las aves y una pequeña ramita para posarse. Adentro contiene tiras de papel que, además de funcionar como amortiguador para la botella, también puede servir como nido.

Lo más creativo y lindo sobre esto, es que el dibujo del búho ubicado en la etiqueta de la botella de vino se encuentra exactamente a la altura del agujero de la caja, pareciendo que la pequeña ave se asoma desde adentro.

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Los hechos detrás de esta original caja de vino

Tyto Alba no solo es el nombre de este vino producido por la Companhia das Lezírias, es también el nombre científico de esta ave: la lechuza, también conocida como lechuza de los campanarios o el búho torre.

Esta majestuosa y hermosa ave es la imagen de este vino debido a que es común verlos sobrevolar la zona donde se cultiva este producto y no es una casualidad.

La Companhia das Lezírias, productora de este vino, ha hecho esfuerzos por proteger estos territorios llevando a cabo una reconocida gestión sostenible agroforestal con la finalidad de que sus viñedos se integren con la naturaleza cuidando del equilibrio ecológico.

La lechuza, de hecho, tiene una larga historia junto a los humanos, ya que como su nombre lo indica, son aves que siempre han tendido a vivir en torres, campanarios y otras estructuras.

Además, las lechuzas han demostrado ser grandes aliados para las poblaciones al cuidar los cultivos y garantizar el alimento a las personas al ser el principal depredador de todas aquellas plagas como los roedores.

De hecho, la compañía ganó en 2014 el Premio a los Proyectos Verdes, en la categoría «Agricultura, Mar y Turismo», por su gran trabajo para garantizar la sostenibilidad de su gestión forestal, conservando y promoviendo la biodiversidad de Charneca.

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Cajas de botella de vino se convierten en un efectivo control de plagas forestales

Esta hermosa caja que se convierte en casa de aves, es la forma en la que la empresa pone su granito de arena, inspirado en las investigaciones del ICNF y la Universidad de Évora.

Dichas investigaciones arrojaron interesantes datos sobre la lechuza y otras aves que viven y sobrevuelan en las zonas forestales.

Sin embargo, aún es necesario expandir el conocimiento sobre ellas, la influencia que tienen sobre las actividades humanas, su papel como control de plagas naturales y cómo es el impacto del manejo humano en la distribución de estas especies.

Para ello, en 2009 los científicos ubicaron 113 nidos para poder observar las aves que las ocupaban y realizando un reporte anual sobre su conducta, investigación que inspiró el diseño de esta caja de vino.

Esta compañía fundada en 1836 está fuertemente enlazada con la naturaleza y conoce la importancia de su preservación y de que la actividad humana no debe de interferir o pasar por encima de ella.

Conocen muy bien las más de cien especies de aves y mamíferos que viven en sus viñedos y saben muy bien que es un territorio que es compartido y donde debe reinar el equilibrio y el respeto mutuo.

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Gracias a sus reservas, han podido salvaguardar a docenas de especies en conservación en sus viñedos en una especie de reconciliación entre el ecosistema y  las prácticas agrícolas sostenibles.

Sin dudas, un ejemplo que muchas empresas alrededor del mundo deberían de imitar, pues esta compañía es la prueba viviente de que se puede obtener y dar a la naturaleza en una especie de reciprocidad.

Como bien cita el vinicultor de esta empresa: «Tyto Alba expresa al máximo las tierras del que proviene y lo que la naturaleza nos ofrece libremente».

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