El Internet de las Cosas que ha dejado un montón de chatarra inservible a su paso

Imagina que estás en tu habitación trabajando en tu tablet, pero todo está muy silencioso así que decides abrir tu aplicación de Spotify y poner algo de música en tu altavoz bluetooth. Listo, has terminado tu trabajo y la experiencia te ha dicho que lo respaldes en todos lados posibles, incluso en tu cuenta en la nube como Dropbox, Google Drive, Mega o muchos de los servicios que hay ahora.

Eso no es todo, falta imprimir el reporte de tu trabajo pero la impresora está en el estudio de la casa. No hay problema, tiene conexión inalámbrica así que desde tu habitación la echas a andar tranquilamente.

Ya es tarde y estás cansado, te tiras en la cama y empiezas a dormitar, haces una mueca al pensar que tienes que pararte a apagar la luz, pero de pronto recuerdas haber comprado hace poco una bombilla inteligente que se apaga y modula a través de tu teléfono, ¡bendita sea la domótica!

¿Quién pensaría que hace apenas unos años nos tomaría como 20 minutos poner música buscando tu CD favorito y teniendo que tener todo un sistema de sonido, o tener que llevar tu laptop hacia la impresora si bien te va, si no, toca traer la impresora completa hacia el ordenador de escritorio para conectarlo a través de un cable USB?

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Para respaldar nuestra información había que buscar una memoria flash USB entre nuestras cosas solo para descubrir que se había infectado con virus, así que tocaba hacer doble impresión “por si acaso”, y bueno, los productos para casas inteligentes aún se están introduciendo así que aún no cuesta trabajo pensar que hay que pararse para apagar la bombilla de nuestra habitación, pero no niegues haber pensado comprar uno inteligente como los que vende Xiaomi.

Como puedes ver, existe un antes y un después en la forma en la que se han hecho cada vez más cómodo poder interactuar con otros dispositivos gracias a la era del Bluetooth y luego del WiFi que nos permite conectarnos inalámbricamente de tantas y diferentes maneras.

Muchos gozamos de ella pero pocos sabemos que tiene un nombre y se llama “El internet de las cosas” (IoT). Pero para conocer mejor en qué momento hemos podido gozar de ellas y todo el impacto tanto positivo como negativo que ha traído, empecemos desde el principio.

Entonces, ¿Qué es el Internet de las Cosas exactamente y cuales ya has usado?

El Internet de las Cosas (de aquí en adelante abreviado como IoT), es básicamente la capacidad de conectar objetos entre sí, esto incluye sensores y otros dispositivos, todo a través de una conectividad red donde realizan un intercambio de datos donde el usuario puede no intervenir  hacerlo mínimamente.

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Esta podría ser una de las tantas definiciones que podríamos encontrar, ya que no existe una exacta y certera, incluso algunos autores ya quitan a los ordenadores del concepto y se limitan a dispositivos de conexión WiFi, mientras que otros aún la conservan.

Si alguna vez has conectado, por ejemplo, una impresora inalámbrica o una bombilla inteligente, seguramente habrás notado que ya se ha dejado atrás la tecnología bluetooth que hasta cierto grado se limita a una cierta distancia de señal.

Pero gracias al reinado de la señal omnipresente WiFi que ya todos tenemos en el hogar, los dispositivos han evolucionado para interconectarnos a través de protocolos IP y el uso de la nube para guardar información.

A su vez, de acuerdo a la forma en que se conectan estos objetos, se han clasificado en cuatro diferentes formas de conectividad:

Device to Device (Dispositivo a Dispositivo), es la más fácil de comprender y la que más usamos, prácticamente la utilizamos cuando sincronizamos dos dispositivos móviles como otro teléfono, una tablet, bombillas inteligentes, cámaras de seguridad, etc.

Device to Cloud (Dispositivo a la nube), también conocido como cloud computing, la utilizamos cuando almacenamos o simplemente accedemos a archivos y datos en la nube. También puede ser un proceso automático como cuanto tu teléfono realiza una copia de seguridad en la nube sin que te des cuenta o cuando se guardan partidas de juegos también en un servicio de la nube.

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Device to Gateway (Dispositivo a puerta de enlace) ocurre, por ejemplo, cuando conectamos dispositivos a través de una conectividad de red de área local (LAN) que es la que brinda la señal directamente de tu proveedor de servicio de internet (ISP), así que tu router WiFi cumple una función centrar aquí.

Existen tantas y diferentes formas de conectarse, desde corto alcance como el bluetooth, a largo alcance como los denominados LTE, LTE-M, y desde luego el WiFi. Así que la utilizamos cuando conectamos nuestro teléfono o tablet a través de internet para acceder a una nube. ¿Pero entonces, cual es la diferencia del Device to Cloud?

Pues bien, el Device to Gateway tiene más autonomía, al grado de poder controlar dispositivos en tiempo real e incluso estando fuera de línea gracias a la tecnología de la nube. También puede llevarse a cabo otras funciones como filtrar y limpiar datos antes de ser enviados, agregar formas de seguridad, intercambiar dispositivos, etc.

Back-End Data Sharing (Intercambio de datos a través de Back-End) En términos de IoT, el back-end cumple la función de compartir datos a la nube a través de un tercero que esté autorizado para acceder a cualquier dispositivo que esté conectado o datos de un sensor.

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Es así como el usuario puede analizar y utilizar datos de dispositivos inteligentes desde un “centro de control” en la nube, en internet, esto con la finalidad de poder conectar diferentes dispositivos y combinarlos.

Sabiendo esto, es impactante siquiera imaginarse todas las posibilidades y la magnitud del IoT en nuestra era, donde prácticamente podríamos hacer lo que sea, mucho más fácil, más automatizado, con mayor alcance y seguridad.

No es difícil predecir que un montón de nueva tecnología muy emocionante vendrá, pero pocas veces somos conscientes de todo lo que queda atrás, por ejemplo, con la emoción de la llegada de los smartphones y tablets, ¿algún día te imaginaste tener un cajón de teléfonos viejos?

No todo es color de rosa, el avance del IoT ha sido tan rápido la última década que ha dejado muchos aparatos inservibles

El IoT no es nada nuevo, es un término que ha llegado incluso antes de la entrada del nuevo milenio y que ha ido evolucionando gradual pero firmemente. Por ahí del 2010 comenzamos a conocer más de cerca los dispositivos inteligentes y dimos la bienvenida a los hogares convencionales la domótica.

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Pero solo basta ver en tiendas de la época las experiencias de los usuarios, como en Forocoches donde una persona que adquirió en 2014 un impresionante termostato inteligente que le podría durar muchos inviernos, al cabo de 4 años dejó de funcionar.

Y es que nadie podía predecir que la empresa manufacturera cerrara permanentemente y dejara sus aparatos sin servicio. Y no es como comprar cualquier aparato y sufrir tratando de descubrir quién tiene una refacción que ya no se fabrica, estamos hablando de IoT, el uso de servidores y de tecnologías de internet que van quedando en el pasado y requieren constante servicio del proveedor.

Las actualizaciones también son un arma de doble filo, pues traen consigo parches de seguridad y funciones nuevas para disfrutar, pero no es la primera vez que una actualización dejara inservible un dispositivo por un error.

Peor aún, cuando las actualizaciones autodestructivas son intencionales como ha clamado muchos usuarios de Apple, cuando se dieron cuenta que las actualizaciones de sus teléfonos gradualmente los iban inutilizando, obligando a los usuarios a comprar el nuevo iPhone del momento.

Si bien actualmente muchas empresas reconocidas difícilmente desaparecerán dejándonos con un pedazo de chatarra inservible, como Xiaomi o Google que ha llegado para quedarse, no podemos anticipar muchos problemas.

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Desde tormentas solares, pasando por riñas diplomáticas entre países como Estados Unidos y China que comprometió a Huawei, e incluso pandemias que han obligado a cientos de empresas a cerrar para siempre. ¿Qué tan asegurado tenemos el futuro de nuestros dispositivos nuevos que hemos adquirido hoy?

Eso no es todo, los denominados “productos efímeros”  súper económicos que podemos encontrar en prácticamente cualquier tienda en línea como Amazon, son los más comprados pero los que más tienden a descomponerse o venir mal de fábrica, dejando aún más chatarra atrás.

Ya quedaron atrás los productos de toda la vida del abuelo y nos adentramos al mundo de lo desechable, así que hay que ir con cuidado con estos nuevos productos IoT que nos van presentando y ser mejores compradores, de lo contrario nuestro bolsillo no será lo único que sufra en una era donde es vital revertir la contaminación.

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