El inicio del inicio, empezamos a saber qué hubo antes del Big Bang

El Big Bang es la teoría más aceptada que existe sobre la creación del Universo. En español, posee el nombre de Gran Explosión. El concepto de esta teoría suele enseñarse desde muy temprano en la educación, porque sintetiza la idea clave para entender por qué estamos viviendo en este plano. 

La idea del Big Bang es bastante sencilla: en un momento determinado, toda la materia del universo, el espacio y el tiempo se hallaba concentrada en un solo punto. Este punto representó el embrión cosmológico en el que se hallaba la vida. De pronto, ese embrión explotó.

De acuerdo a los científicos, esta explosión ocurrió hace unos 13.800 millones de años. Y de esta explosión surgieron las nebulosas y los sistemas solares que hoy en día existen. Detrás de esta sencilla explicación existe un gran conjunto de conocimientos astrofísicos que para algunos es difícil de entender.

No se trata de una verdad absoluta, solo es una teoría 

Si empezáramos a describir aquí lo que suponen todos esos conocimientos técnicos, con toda seguridad terminarías aburrido en medio de tantas ideas. Pero seguramente lo disfrutarías a fondo si tuvieses un conocimiento básico en astronomía o física cuántica. El Big Bang es el fenómeno que definió la vida del Universo y por lo mismo no es fácil de entender. 

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El mismo Universo encierra una gran diversidad de misterios cósmicos sobre su naturaleza. De hecho, aunque la teoría Bing Bang es la más aceptada, no deja de ser una teoría. Es decir, no es una verdad absoluta de que en esencia haya sido esa la manera en que la vida del cosmos decidió materializarse. 

Lo curioso de esta teoría, para muchas personas que no están del todo informadas en este campo, es que fue una idea propuesta por un sacerdote. Sí, fue el sacerdote belga George Lemaître, quien decidió establecer esta idea. Su tesis estaba avalada en un conjunto de ecuaciones sobre la recesión de las nebulosas espirales. 

Una idea sustentada en ecuaciones matemáticas 

La idea de este sacerdote hacía referencia al átomo primigenio, antes de ser categorizado mejor como la teoría del Big Bang. Es un dato muy curioso, porque generalmente se piensa que instituciones como la Iglesia no vuelca su atención en el mundo científico. Pero George Lemaître representó una de esas grandiosas excepciones. 

Sobre la tesis del Big Bang hay mucho que decir. Y recientemente un estudio llevado a cabo por el científico Kareem Ahmed, ha planteado una idea clave sobre porqué se pudo generar la explosión. Está claro para casi todos que sí, se generó una explosión, pero… ¿Cuál fue el detonante?

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Kareem Ahmed, de la mano a un grupo de científicos de la Universidad de Florida Central, estima tener la respuesta. Tras un fuerte estudio que ahora está publicado en la revista Science, los científicos aprueban que la explosión se derivó de la actividad de una llama pasiva. 

Un descubrimiento obtenido por pura casualidad 

De acuerdo a lo revelado por el grupo de científicos, este hallazgo se concretó de manera bastante casual y arbitraria. Y es que el equipo de investigadores se encontraba estudiando diversos métodos para generar una propulsión de chorro de nivel hipersónico. Fue en estas pruebas cuando la idea tomó forma. 

Lo que ocurrió fue que una llama manifestó la virtud de acelerarse para luego explotar por sí misma. A partir de este fenómeno, se siguieron valorando distintas reacciones supersónicas enfocadas en la propulsión. Y fue así como lograron establecer la fuerte relación con la teoría del Big Bang. 

Para decirlo de una manera mucho más clara, lo que se descubrió es que una llama pasiva como la que existe en una vela, puede llegar a acelerarse y en un momento determinado pasar a la detonación. El asunto de esta aceleración proviene de la turbulencia que se le aplique a la llama, de manera que al perpetuarse dicha aceleración se genera la explosión.

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Esta investigación podría aportar al campo de la propulsión espacial 

Se trata de un fenómeno donde la misma llama quema la energía obtenido durante la aceleración y por lo mismo produce un tipo de explosión que es categorizada como “explosión supernova hipersónica”. Pero detrás de toda esta teoría, que resulta fascinante para los expertos en física cuántica, existen ciertos beneficios en el sector científico.

Es decir, es un hallazgo que permitiría trabajar en tecnologías para viajes aéreos, como también en los viajes aeroespaciales. Esto se lograría gracias a una producción de energía más intensa, derivada de las reacciones. Este tipo de energía garantizaría además que existiese un nivel nulo de emisiones. 

Y este logro de reducir las emisiones, se deriva propiamente del modo en que la combustión se convierte en energía. El descubrimiento realizado por este grupo de científicos podría entonces cambiar la historia de la energía vehicular y aportar al cambio climático. Ahora todo es cuestión de tiempo.

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