Descubren un espacio vacío en el espacio que da pistas de cómo mueren las estrellas

Cuando miramos el cielo nocturno, con frecuencia se nos viene a la mente un hecho ya bien conocido por la mayoría: que posiblemente algunas de esas estrellas ya han desaparecido pero que aún somos capaces de verlo ya que la luz aún continúa viajando por el inmenso espacio y tardaría siglos en llegarnos la noticia.

Pero muchas veces olvidamos el hecho de que las estrellas, de hecho, se tratan de sistemas solares que son capaces de brillar debido a su propio sol o soles, ya que hay sistemas que incluso cuentan con dos o tres soles.

Es entonces cuando caemos en cuenta que nosotros también formamos parte de una estrella brillante que podría tener el mismo destino, desaparecer de la faz del universo. Por ello, los científicos siempre tratan de conocer más sobre otros sistemas para poder identificar posibles signos y cambios en nuestra estrella.

Hasta ahora y con la información que se tiene de momento, los científicos ya han dado su veredicto (aunque es más bien una suposición) de que nuestro Sol podría desaparecer en 5.000 millones de años.

Más que una explosión, se espera que este se empiece a degenerar y desintegrar hasta el punto que ya no pueda ser una masa unida, apagando su luz y afectando directamente a los planetas, que debemos recordar, viajamos juntos atraídos por su fuerza de atracción.

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Así es, el Sol no es un celeste inerte en un espacio específico, este se encuentra viajando en la galaxia a 2.150 kilómetros por segundo, y los demás planetas viajan a su ladro jalados por su inmensa fuerza de atracción. ¿Qué será de los planetas cuando desaparezca?

Si bien las apuestas ya están sobre la mesa sobre la desintegración de nuestro Sol, tampoco podemos descargar una explosión titánica, esas que dejan súper novas y desaparece todo a su alrededor.

Recientemente hicieron un hallazgo no muy lejos de nuestro sistema solar, se trata de un vacío con forma esférica que básicamente ocurrió hace «un parpadeo» y nos revela más no solo sobre la muerte de las estrellas, también como podrían formarse.

Una esfera vacía da hipótesis sobre lo que ocurre cuando un sistema solar explota

Se trata de un vacío bastante peculiar y bien formado ubicado a 500 años luz de distancia de nuestro sistema y es apenas perceptible desde nuestro planeta, pero ha dado los suficientes datos para crear un mapa 3Dy así comprender qué sucedió ahí.

La Agencia Espacial Europea cuenta con Gaia, una sonda espacial que está en constante observación de lo que ocurre en la Vía Láctea, y esta fue la que permitió a expertos crear un mapa increíblemente detallado de lo que ocurre a tal distancia, específicamente entre la constelación de Perseo y Tauro.

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Gracias a este mapa es como se pudo identificar esta esfera de vacío que sugiere la muerte de una estrella. Eso no es todo, se cree que antes hubo una supernova titánica que explotó ahí mismo (aunque pudieron ser varias).

La explosión pudo haber sido tal que impulsó toda clase de materia hasta dejar el sitio vacío. En consecuencia, ahora podemos ver un montón de polvo y gases suspendidos alrededor de una esfera vacía.

Dicha materia de polvo y gas, de hecho podrían ser las nubes que actualmente son características de Tauro y Perseo. Además, son precisamente estas nubes las que terminan creando nuevas estrellas (soles y planetas) con el tiempo.

¡Así es! Resulta que los sistemas son como un ave fénix que resurgen de sus propias cenizas, lo que ha hecho ahora más interesante y valorable conocer más sobre Gaia y así entender cómo los sistemas son originados y cómo han desaparecido.

Ciertamente existen muchos destinos para un sistema solar, por ejemplo, hay algunos donde los soles terminan engullendo sus propios planetas o los expulsan. Hay mucho que aprender aún y las nubes resultan ser una pista invaluable.

Si bien parece ser un gran hallazgo, solo es una pizca de información de cómo pudo haberse formado nuestro sistema. Y quien sabe, tal vez algún día descubramos si somos cenizas de un sistema antiguo, o si seremos parte de un nuevo sistema en el caso de que nuestro Sol termine explotando en vez de desintegrarse.

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