Crean celdas solares casi transparentes para hacer que las ventanas también generen energía

Al momento de diseñar edificios modernos, una de las preocupantes es la cuestión de la iluminación anterior, razón por la cual cada vez vemos más construcciones donde se le da prioridad a este factor.

Las paredes de algunos edificios incluso predomina más el vidrio que el concreto, esto para aminorar costes de energía eléctrica al aprovechar al máximo la luz solar que entran por los amplios ventanales, además que otorgan una vista espectacular de las ciudades.

Actualmente, se dice que el vidrio es uno de los materiales que más predomina en toda obra,  recaudando entre 5 mil a 7 mil millones de metros cuadrados, llegando a superar incluso la superficie de cualquier techo.

Entonces, ¿por qué no sacarle aún más provecho a este espacio tan vasto para recolectar energía solar y así hacer a los edificios más autosuficientes? De hecho, es algo en lo que se ha estado trabajando, pero actualmente solamente contamos con celdas, enormes placas oscuras de silicio muy pesadas.

La única forma en que han podido funcionar estas celdas ha sido en los techos, que al mismo tiempo evita los rayos solares directos, o colocarlos en patios extensos dedicados exclusivamente a este propósito, pues no se puede hacer nada más ahí.

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Japón logra desarrollar la primera celda solar con una transparencia del casi 80%

Para poder llegar a este resultado hipotético en definitiva se tendría que revolucionar todo lo que sabemos hasta ahora sobre materiales para celdas fotovoltaicas y empezar posiblemente de cero.

Y quienes finalmente llegaron a grandes avances ha sido la Universidad de Tohoku, Japón, que ha llegado mucho más lejos que nadie creando la primera celda solar casi transparente, y posiblemente con miras a volverlo tan invisible como un cristal común.

De acuerdo al artículo donde publicaron sus resultados en el portal Scientific Reports, se menciona que el grado de transparencia más alto al que llegaron es del 79%, nada mal para haber surgido de la nada.

Tuvieron que sustituir en definitiva el silicio, material principal de las células solares que más predominan y conocemos de toda la vida, por algunos semiconductores orgánicos y un material llamado perovskita ya conocida por su estructura cristalina.

La Universidad de Princeton también ya le había echado el ojo a la perovskita desarrollando también su propia celda solar que no resultó ser tan transparente ya que se concentraron en que fuese la siguiente opción viable para la industria y el mercado.

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La perovskita será de lo único que estaremos escuchando en los próximos años

El equipo de Princeton encontró que este material podía ser altamente comercializable  por cuestiones de vida útil, pues de nada sirve gastar dinero en un material caro que además se tenga que reemplazar al poco tiempo a comparación de las celdas solares.

Resultó que podía garantizar su buen funcionamiento por 30 años, unas excelentes noticias cuando se buscaba que al menos lograra los 20 años para ser viable y ser digno competidor.

Otras de las ventajas es su proceso de fabricación, pues a comparación del silicio no requiere de temperaturas tan elevadas, de hecho se puede construir a temperatura ambiente y requiere del consumo de menos energía.

El silicio es difícil de manejar al ser un material rígido, mientras que la perovskita puede llegar a ser flexible y tomar formas versátiles para adaptarlo a cualquier tipo de superficie recto o curvo.

Pero no todo es buena noticia, pues desde su desarrollo en 2009, resultó ser un material en extremo frágil, pues no lograba estar armado más de unos minutos, afortunadamente esto ha ido cambiando poco a poco.

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Gracias a la propuesta de Japón, ahora también se están alcanzando niveles cada vez más altos de eficiencia al convertir la energía. Esto lo vemos cuando los primeros prototipos alcanzaron no más del 15%, ahora pasando al 52,4%.

Esto gracias a que la versión japonesa eliminó el uso de electrodos comunes ITO e implementando uno optimizado sin impurezas, logrando hasta una eficiencia mil veces superior.

De continuar con estos avances, se pronostica un futuro lleno de ventanas capaces de brindar energía eléctrica a los edificios o invernaderos. También podríamos estar ante la pantalla para móviles auto recargable de la historia, y posibilidades que seguramente aún no nos imaginamos.

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