China pone fin a su carrera por llegar al cielo con rascacielos, es inútil y caro

Mientras que todos vemos como el mundo compite en el sector deportivo, militar, económico y otros aspectos donde quieren convertirse en el país con mayor prestigio, hay competencias que no vemos pero que están ahí, presentes, levantándose decenas de metros desde el cielo.

Se trata de una competencia del que nadie habla pero que varios países están luchando por obtener su propio récord, y se trata de quién es capaz de albergar los edificios más altos y arquitectónicamente más innovadores del mundo.

Otro dato que pocos saben, es que incluso existe una organización internacional que se encarga de estudiar todo lo relacionado con el diseño, planificación y construcción de esta clase de edificios, y u se llama el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Humano (CTBUH) con sede en Chicago, Estados Unidos.

El CTBUH también es el que se encarga de anunciar de forma oficial al mundo qué edificio es el más alto, entregando también de entregar a los ganadores el Premio a Edificios Altos, que se celebra cada año, pero con el paso del tiempo también ha premiado a aquellos arquitectos que han aportado a la innovación.

Antes de la pandemia, se publicó la lista de rascacielos más altos del mundo que se han convertido en referentes de sus ciudades para demostrar al mundo lo alto que llegan, algunos los encontramos en el Oriente Medio como Dubái, Arabia Saudita, y un par en Estados Unidos.

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Pero quien se lleva la mayor cantidad de rascacielos que incluso están compitiendo entre sí dentro del mismo país, encontramos a China, ahora plagado de enormes rascacielos que surcan los cielos.

Aquí se menciona la Torre de Shanghái con 632 metros de altura y tiene un diseño curvado increíble, Ping An Finance Center en Shenzhen mide 599 metros y fue terminado en 2017.

CTF Finance Centre en Guangzhou le sigue con 530 metros, y forma parte de toda una flotilla de rascacielos en la localidad, es impresionante porque conecta incluso con el sistema ferroviario y el metro subterráneo de la ciudad.

Shanghái World Financial Center es otro hermoso rascacielos de 492 metros y 101 pisos, su increíble diseño es aerodinámico para soportar las inclemencias del viento, aunque parece más bien el filo de una espada japonesa katana, otro nombre con el cual se le conoce y ha causado polémica.

Sigue la lista con el International Commerce Centre en Hong Kong con 480 metros sobre el piso y 108 pisos, el cual pudo haber sido más alto si no fuera por las restricciones del lugar que está próxima  a las montañas. Zifeng Tower se unió con sus 450 metros de altura y se construyó para albergar restaurantes y oficinas.

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Kingkey 100 es otro edificio emblemático en Shenshen, con su característico color azul y su forma de obelisco curvo, cuenta con jardines, centros comerciales y restaurantes de lujo, e incluso un cine IMAX.

No podía faltar el Guangzhou International Finance Center bastante futuristas con 439 metros de altura y es usado como edificio de oficinas, hotel y centro de conferencias, y podríamos seguir la lista con edificios un poco más bajos pero que un su tiempo fueron los rascacielos más altos de China.

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El precio para edificar cada uno de estos rascacielos puede estar lejos de nuestra imaginación, pues más que invertir en su propia construcción y diseño, también existen otros aspectos inherentes a su altura, como encontrar y desarrollar la tecnología adecuada para que no se vengan abajo por un temblor, tormenta o el mismo paso de los años, poniendo en peligro a la ciudadanía.

Es tan alto su costo que algunos no han podido darse el lujo, como es el caso del Shanxi Jinhao International Hotel, en Taiyuan. Edificio  de 156 metros que tuvo que ser subastado ya que no se pudo concluir su construcción debido a problemas económicos.

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84 millones de dólares es el precio de inicio de esta subasta, monto que apenas y les daría para tratar de subsanar el duro golpe económico que sufrieron y no quedar en deudas. Pero esta es solo una de las razones por las cuales China debe detenerse.

Si bien todos los rascacielos tienen un propósito que van desde el turismo hasta usos corporativos, las edificaciones se llevaban a cabo prácticamente cada año. Cualquiera que fuese la corporación que quisiera ocupar estos magníficos edificios, posiblemente se las vieron difícil al tener que elegir entre el edificio nuevo o el que ya estaba en proceso de construcción.

Además, no hay tantas compañías que quieran darse el lujo de estar en estos edificios cuyo costes de espacio podrían ser elevados, como resultado, muchos de estos rascacielos se han quedado con sus oficinas vacías, y las inmobiliarias están batallando por llenarlas.

Incluso el gobierno tuvo que interceder luego de darse cuenta del desastre, anunciando una prohibición para que al menos durante 2021 no se construyan edificios con un altura superior de 500 metros, y no extrañaría que se extienda por más tiempo.

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¿Las razones? Prácticamente de seguridad, según menciona la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma en China, también mencionó restricciones para edificios de 250 metros y pondrán trámites mucho más estrictos principalmente en términos de seguridad a aquellos que midan más de 100 metros.

Además, pondrá más énfasis a los permisos de construcción nuevas para que cumplan ciertos requisitos en caso de desastres, como tener una altura suficiente para que las personas puedan ser rescatadas en caso de un incendio.

También hay que tomar en cuenta que muchos sucesos inesperados pueden salir mal y que son imposibles de predecir, tal es el caso del rascacielos SEG Plaza en SEG Plaza que se volvió viral gracias a un vídeo que muestra al edificio tambalearse.

Ni siquiera los expertos pudieron  explicar la razón de que el edificio se balanceara de un lado al otro sin haber un temblor o fuertes vientos, lo que derivó a una investigación a profundidad. Mientras tanto, miles de personas corrían despavoridas lejos del edificio.

Suponiendo que este rascacielos se viniera abajo por la razón que sea, lo más seguro es que las personas a su alrededor no tendrían la capacidad de huir corriendo. En caso de derribarse hacia un costado, este alcanzaría a aplastar todo lo que hubiese a su paso incluso a varias calles de distancia.

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Con estas nuevas regulaciones, China cierra un ciclo donde sabiamente prefiere cambiar los premios y nombramientos, por la seguridad de su gente luego de 6 años de dura competencia y donde fue considerado «El paraíso de los arquitectos».

Por más innovadores, vanguardistas e impresionantes que se vean, los rascacielos no se quedan atrás en problemas derivados con la calidad de su construcción, corrupción y posible negligencia, algo que ocurre prácticamente en todos los sectores de la industria.

La pandemia también fue un recordatorio de que no siempre tenemos las cosas en nuestro control, y debido al tiempo que toma poder concluir un proyecto, por sus altos costes también resulta una inversión de riesgo, suponiendo que se inicia cuando la situación económica del país es estable, y tengan que detenerse a medio proyecto, varios años después, por crisis económicas.

El gobierno de China también se ha dado cuenta que las construcciones no han sido bien supervisadas, pues hasta ahora solo se limitaban a dar permisos  y estipular las reglas del juego, dejando el resto a las corporaciones de construcción y diseño.

Si bien algunos edificios modernos y vanguardistas son un orgullo para una ciudad, lo cierto es que no siempre los diseño son tan perfectos, como es el caso del edificio de la CCTV en Beijing, cuyo diseño surrealista resulta incómoda de ver, sin mencionar el edificio de People’s Daily en Beijing que ha sido una burla por parecer un genital masculino.

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Llegar al punto de establecer una ley que prohíba la edificación de ‘diseños feos’, sin duda fue un llamado de recapacitación a China sobre algo que ignoraba y prácticamente se le fue de las manos, y aunque muchos se quejaron por la nueva norma que arremete contra la libertad de expresión, en definitiva nadie querría vivir en la ciudad conocida por su edificio de miembro masculino.

Posiblemente, ahora los nuevos títulos de países con los rascacielos más altos e impresionante lo tome su rival más cercano, el Oriente Medio. Una región que está en reciente crecimiento y expansión, y que ya tendrán su momento de arrepentirse de no haber puesto atención a lo que construyen ahí.

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