A pesar del avance de las redes, la navegación web y la optimización en HTML, aún en nuestra era moderna es común que las web se saturen. Y cuando se saturan, el caos siembra una enorme desolación, la gente se desespera porque espera que la web responda a todas esas necesidades.
Y claro, las necesidades son aún más desesperantes cuando la web está ofreciendo en venta los boletos para un evento. Imagina por ejemplo, lo que representaría que un concierto de Beyonce o Shakira. La web que se hace cargo de comercializar los boletos de entrada anuncia una fecha específica.
Entonces llega la fecha de venderlos a través de la web. Desde antes de la hora oficial del inicio de la venta de las boletos, existen miles de personas rondando por la web, con la esperanza de poder conseguir los boletos más costosos, que curiosamente son los primeros en agotarse.
El servidor y la pantalla del usuario
El cliente espera que la plataforma le conceda la oportunidad de realizar una transacción segura. Pero entonces, el dios del desastre digital se hace cargo de que la página colisione. Ahora los usuarios ni pueden entrar, ni pueden realizar las compras. ¿Por qué ocurre esto?
Este fenómeno digital tiene que ver con la saturación que recibe el servidor. Tradicionalmente, una web es almacenada en un servidor. El servidor lo que hace es servir en bandeja de plata todas las peticiones que hace el cliente, que en realidad viene a representar al internauta.
Cada clic le exige al servidor que le presente al usuario un contenido digital determinado. Pero si existen muchísimas personas enfocándose en un mismo lugar, si existen miles y miles de clics pidiendo que el contenido se refleje en la pantalla de miles usuarios, el servidor pierde el control.
El canal se satura y el servidor pierde su natural servicio
Solo basta pensar que el servidor, se presenta como el mesero de un restaurante. Tiene tantas peticiones por responder que al final su mente estalla y no sabe que realizar. ¿Solución? El “mesero” se traumatiza y se va llorar solo en la cocina, a la espera que el apetito de los clientes se calme.
Hoy en día, a pesar de toda la infraestructura que poseen las redes, esto es algo muy común para las plataformas de ventas online. Es sabido que cuando llegar el auténtico Black Friday de noviembre, las páginas no soportan la saturación de usuarios y entonces la web colapsa.
En respuesta a este problema existen plataformas como Amazon, Microsoft y Google que brindan una cobertura adicional en tecnología online y servicios en la nube. Si consideras que necesitas que tu web necesite apoyo de primer nivel, entonces una opción muy inteligente es acudir a estas empresas.
Contar con el servicio de gigantes corporativos
De hecho, el servicio que ofrecen, tiene una especie de “botón de auxilio”. Así, diez minutos antes de que los usuarios empiecen a bombardear el sitio con sus peticiones y a efectuar sus transacciones, la web que fortalecida, blindada ante la presión que realizarán los internauta a toda la web.
La optimización digital que tienen los servicios de Amazon, Microsoft y Google, puede llegar a brindar un rendimiento de hasta 100 veces superior al que te brinda una empresa de hosting y servicios en la nube. Es lo menos que puede esperarse de gigantes corporativos como esos.
La otra gran opción que hoy en día se aplica, es alojar la web, o mejor, su entorno de compras en otros hosting. Es decir, una cosa es la tienda donde la gente va a ir a seleccionar sus productos de compra, y otra muy distinta: las cajas registradoras donde podrán pagar sus servicios.
El código web
Es precisamente por eso, que hoy en día existen plataformas especializadas en la realización de ventas online. Cuando optimizas la compra de un servicio, el cliente es remitido a dicha plataforma de compra. A partir de ese punto, la responsabilidad recae en dicha plataforma.
Mientras tanto, los clientes se mantienen activos, paseándose por tu web. Solo tendrás que enfocarte en que la página referente a la elección de compras, la que será más bombardeada con peticiones de los clientes, tenga un buen respaldo digital.
Ahora bien, existe otro factor muy importante a considerar. Este factor tiene que ver con el tipo de código que alimenta a la web. Si estás trabajando con una web a plantillas, como las que ofrece WordPress, es importante que recuerdes que estas webs tienen mucho código basura.
Este código basura se hace cargo de que los procesos de carga sean más lentos. Son líneas de código que incluyen funciones y presentaciones que no son del todo importantes, sustanciales. La idea es trabajar con el código para simplificarlo y así facilitar los procesos de carga.

